EL QUE TENGA OIDOS PARA OIR , QUE OIGA….


En filosofía unos de los grandes problemas, además del riesgo siempre latente de caer en el escepticismo, fue encontrar una correcta traducción de los textos antiguos de manera que se cumpliera con una excelente tarea filológica.
Pero los griegos, especialmente Platón como Aristóteles, siempre acarreaban problemas. Platón nos inundó con mitos para explicar ideas que para él eran difícilmente explicables con cosas del mundo común y corriente. Su mejor alumno, “trató” de no caer en la misma complicación, pero sin llegar a disipar la predominante ambiguedad de muchos términos griegos.
Como resultado, la traducción resultó tan ambigua como múltiples las interpretaciones.
Pero eso no tiene por qué desembocar en el escepticismo (simplificando mucho, abstenerse de pensar y creer en lo que dicen ante los pro y los contra de una cuestión), aunque la confusión abunde. Sí es cierto lo que decía Montaigne: “Saber mucho da ocasión de dudar más.”
Pues bien, ahora tienen idea del gran problema de la filosofía y el por qué de muchas corrientes de la misma. El por qué de tantas discusiones durante siglos y siglos. Y en efecto, eran necesarias esas discusiones, tanto otras como inevitables.
Pero hay una gran verdad: todo buen estudiante de filosofía tratará en lo posible (para no ser tan extremista), de no comprar una obra importante con mala traducción del idioma original al español, por más que sea un regalo.
¿Se imaginan si trasladamos ese mismo problema a lo religioso?
Pues bien, tenemos como resultados las diversas religiones cristianas.
Hay fuentes históricas que no mienten. Y los lenguajes originales tampoco.
¿Quién es Dios? ¿Quién fue su hijo?
¿Los hebreos y los cristianos tienen un “Dios” distinto?
¿Acaso el Mesías y sus discípulos no fueron hebreos?
¿De dónde provienen las traducciones de las primeras bíblias?
¿Es la fe que profesamos correcta? ¿nos sirve? ¿Sirve la fe u obra sola?
Muchas preguntas para incomodarnos, como si fueran exámenes filosóficos.
Hay verdades incuestionables, pero mucha gente se queda tranquila con las “verdades” que reciben por costumbre de la educación de los padres, cuando pueden. Y esa clase de pasividad mental, una vez que se llega a la edad de razonar, da una especie de tranquilidad o comodidad espiritual, como cuando hacemos por mucho tiempo un trabajo y sentimos que prácticamente lo hacemos “con los ojos cerrados”. Y si nos proponen cambiar de trabajo por la misma paga o por promesas dudosas de mejor salario, muy raro que se acepte. Es muy raro que interese que tal nuevo trabajo puede hacer crecer en experiencia y otras cosas.
Hay un hecho evidente en estos últimos tiempos: cada vez más cristianos pero menos profesantes o creyentes con fe sincera. Me pregunté en cierto tiempo, como nacido y bautizado católico, qué sentido tiene esa pasividad “tranquilizadora”. Pero cuando llegué a razonar por mi cuenta, dejé aun lado temporalmente el cartelito que colgaba en mi pecho que decía “soy católico”, y empecé a investigar. Me dije: ¿será cierto que por ser la religión de mis padres y abuelos la mayoría predominante en el mundo cristiano, tiene que poseer la verdad de todas las verdades?
Pues bien, luego de mucho leer y cuestionar, de quemarme mucho las pestañas, de escuchar discusiones sobre los misterios divinos, de zambullirme en el terreno de la filosofía y la teología, de complicarme un poco la vida en una palabra, me di cuenta que estaba viviendo dentro de una permanente fe superficial, como si fuerra una gran burbuja. Todo lo que veía era lo que estaba frente a mi cara, y nada más me importaba.
Es sorprendente la cantidad de personas que dicen tener fe ciega pero jamás han leído las Santas Escrituras. Aunque a veces es mejor mantenerse en ese estado donde te dicen lo que tenés que hacer y creer, y no leer las Biblias que están mal traducidas (casi todas), porque leerlas es corroborar el error que te enseñan y perder tiempo, salvo que por fin podamos despertar y comprobar si todo era verdad o no.
Pero hay otro gran problema cuando decidimos dejar ese estado donde todo tiene aparente armonía, y querer aprender algo distinto considerado como herejía. Y es poder encontrar la mejor fuente para extraer la verdad. Porque no es tan fácil como nada en la vida. Pero siempre hay que desconfiar de lo que se presenta com fácil.
Y la verdad está ahí, y no precisamente en la mayoría. El Mesías no formaba parte de la mayoría y fue considerado sectario.
Entonces, un día aplicando un poco de lógica o más bien de sentido común, pensé: todos los cristianos respetamos mandamientos. Y esos mandamientos son los que nuestro Creador le facilitó a Moisés cuando se los dio hablando a través de una zarza ardiendo que no se quemaba. Esos mandamientos deben ser palabras que no deberían ser modificadas, porque si no, no tiene sentido. Y en efecto, parecía que los cristianos de hoy seguían esos mismos mandamientos que el Mesías cumplió a rajatablas y no los modificó en absoluto, porque tampoco tendría sentido. Además él mismo lo aclaró cuando estuvo.
Entonces, ¿cómo podía ser que me trataran de enseñar cosas distintas a las que el Altísimo nos enseñó? Y empezando a investigar un poco me di cuenta que me estaban queriendo hacer creer cosas que son distintas a verdaderas. Sentí que el cristianismo nació como una religión nueva, no a partir de Pedro, sino mucho después y con malas interpretaciones de textos en idioma griego para traducir al latín, cuando la lengua de los primeros “cristianos” era hebrea.
Sí, los 1ros. apósteles eran hebreos como el Mesías, y aunque yo no soy hebreo, no tengo ninguna prohición (en todo caso al contrario) para respetar nombres originales en ese idioma, y que a su vez algunos nombres no deben profanarse según detallados mandamientos.

«Moshe dijo: “Voy a ir allá y ver esta sorprendente visión y ver porqué la zarza no se está quemando.” Cuando YAHWEH vio que él había ido a ver, Elohim lo llamó desde el medio de la zarza:”¡Moshe! ¡Moshe!” El respondió: “Aquí estoy.” El dijo: “¡No te acerques más! Quita tus sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es tierra Kadosh [Santa]. Yo soy el Elohim de tus padres,” El continuó, “el Elohim de Avraham [Abraham], el Elohim de Yitzjak [Isaac] y el Elohim de Ya’akov [Jacob].” Moshe inclinó su rostro, porque tenía miedo de mirar a Elohim. YAHWEH dijo: “Yo he visto cómo mi pueblo está siendo oprimido en Mitzrayim [Egipto] y he oído su clamor por rescate de sus amos, porque conozco el dolor de ellos. Yo he descendido para rescatarlos de los Mitzrayimim [Egipcios], y sacarlos de ese país a una tierra buena y espaciosa, una tierra que fluye con leche y miel, el lugar de los Kenaani [Cananneos], Hitti [Heteos], Emori [Amorreos], Perizi [Perezeos], Hivi [Heveos] y Yevusi [Jebuseos]. Sí, el clamor de los hijos de Yisra’el ha llegado a mí, y Yo he visto qué terriblemente los Mitzrayimim los oprimen. Por lo tanto, ahora, ven; y Yo te mandaré a Faraón, para que puedas guiar a mi pueblo, los hijos de Yisra’el, fuera de la tierra de Mitzrayim.” Moshe dijo a Elohim: “¿Quién soy yo, que yo he de ir a Faraón y guiar a los hijos de Yisra’el fuera de Mitzrayim?” El respondió: “Yo de cierto estaré contigo [Tárgum Onkelos: Mi Palabra será tu ayudador]. Tu señal que Yo te he enviado será que cuando guíes al pueblo fuera de Mitzrayim, tú adorarás a Elohim sobre este Monte.” Moshe dijo a Elohim: “Mira, cuando yo me presente delante de los hijos de Yisra’el y diga a ellos: ‘El Elohim de sus padres me ha mandado a ustedes’; y ellos me pregunten: ‘¿Cuál es Su Nombre? ¿Qué es lo que les diré?” Elohim dijo a Moshe: “Ehyeh Asher Ehyeh [Yo soy/seré el que soy/seré]” y añadió: “Aquí está lo que dirás a los hijos de Yisra’el: ‘Ehyeh [Yo soy o Yo seré] me ha enviado a ustedes.'” Elohim, además, dijo a Moshe: “YHWH [YAHWEH, Yud-Heh-Vav-Heh, o YAH abrev.poética según los Salmos], El Elohim de tus padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitzjak y
el Elohim de Ya’akov, me ha enviado a ustedes.’ Este es Mi Nombre para siempre; este es Mi Memorial generación tras generación.”» Shemot (Exodo) 3:3-15.

Muy bien, luego tenemos uno de mandamientos dados a Moisés que dice:

« “No usarás a la ligera [o en vano] el Nombre de YHWH tu Elohim, porque YHWH no dejará sin castigo a alguien que use Su Nombre a la ligera.”» Shemot (Exodo) 20:7.

Y con respecto al Mesías se dijo:

«Esta es la forma que el nacimiento de Yahshúa se llevó a cabo. Cuando su madre Miryam estaba comprometida con Yosef, antes de que ellos se casaran, se halló que estaba embarazada por obra del Ruaj HaKodesh [Espíritu Santo]. Su futuro esposo Yosef, era un hombre justo; así que hizo planes para romper el compromiso secretamente, antes de ponerla en deshonra pública. Pero mientras él pensaba esto, un ángel de YAHWEH se le apareció en un sueño y dijo: “Yosef, hijo de David, no tengas temor de llevarte a Miryam a tu casa como tu mujer; porque lo que ha sido concebido en ella, del Ruaj HaKodesh es. Ella dará a luz un hijo, y tú le llamarás Yahshúa, [que quiere decir ‘YAHWEH salva’] porque El salvará a su pueblo de sus pecados.» Matityyah (Mateo) 1:18-21

Y luego encontramos en Hechos 4:8

«Entonces, Keifa [Pedro], lleno del Ruaj HaKodesh, les dijo: “¡Gobernantes y ancianos del pueblo! Si hoy estamos siendo examinados por una buena obra hecha a una persona tullida [enferma], y quieren saber cómo su salud fue restaurada, entonces que sea conocido por ustedes, y por todo el pueblo de Israel, que es el Nombre del Mashíaj Yahshúa de Netzaret, a quienes ustedes ejecutaron en la estaca como a un criminal, pero a quien Elohim ha levantado de entre los muertos, por El es que este hombre está delante de ustedes perfectamente sanado. Este Yahshúa es la piedra desechada por los constructores, la cual se ha convertido en la piedra angular. ¡No hay salvación en ningún otro! Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a la humanidad, por medio del cual podamos ser salvos.»

Creo que fueron datos como para ir meditando que no iba por buen camino. Y alguno dirá: “es lo mismo cualquier nombre, porque nos referimos al mismo sujeto”. Pero uno de los mandamientos, si se aceptan los mismos, lo niega. Además pongamos un ejemplo parecido en la vida cotidiana. Existe una persona muy querida que tiene muchos amigos, pero, el 80% de ellos la llaman con un sobrenombre que a tal persona no le cae bien. ¿No sería más probable pensar que estaría más a gusto con ese 20% que nos llama sin ese sobrenombre, teniendo en cuenta la desconfianza humana que siempre abunda? Ahora bien, en lo alto es otra cosa. Nuestro Creador lo sabe todo de antemano, lo ve todo con anticipación, sin que eso llegue a perjudicar nuestro libre albedrío.
En fin, el aprendizaje obtenido por costumbre está lleno de errores porque proviene de mala fuente. No estoy emitiendo ningún juicio (es decir: “serán condenados los que….”), en absoluto, sólo informando. Alguno también dirá: “las obras también son importantes”. Por supuesto y nadie lo niega.
Cada uno es resposable de sus actos y de sus creencias.
Pero les aseguro que muchísimo tiene que ver la fuerza de la fe con la veracidad de la misma que se profesa según el camino que se recorre…
Gracias¡¡Gravriel Ben Yosef.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: